

Entre elegir destino, cerrar el grupo y contar los días, hay un detalle que se suele dejar para el final y que puede ahorrarte (o costarte) un buen dinero: saber qué moneda usar y cómo pagar sin que te frían a comisiones. Te lo contamos destino por destino, sin rodeos.
Si el grupo se decide por Malta, esta parte del viaje ya la tienes resuelta. Malta forma parte de la zona euro, así que la moneda es exactamente la misma que llevas en la cartera. No hay que cambiar nada, no hay comisiones de conversión y los precios que ves son los que pagas, sin sorpresas.
Eso sí, avisa a tu banco de que vas a estar fuera de España unos días. Aunque no cambies de moneda, algunas entidades bloquean pagos por precaución si detectan movimientos en un país distinto al habitual, y lo último que quieres es quedarte sin poder pagar la primera ronda en La Valeta.
En República Dominicana la moneda oficial es el peso dominicano (DOP), pero el dólar estadounidense se acepta en la mayoría de zonas turísticas, sobre todo en hoteles y excursiones organizadas. Aun así, para el día a día fuera del resort (un colmado, un taxi, un puesto de la calle) vas a necesitar pesos dominicanos.
La recomendación con más sentido: cambia una pequeña cantidad en España solo para los primeros gastos (traslado, alguna propina), y el resto cámbialo o retíralo ya en destino, donde el tipo de cambio suele ser mejor que en el aeropuerto. Evita cambiar euros a dólares en España para luego cambiarlos otra vez a pesos dominicanos en el Caribe: cada cambio de moneda lleva comisión, y estarías pagando dos veces por el mismo trámite.
En México la moneda es el peso mexicano (MXN). Igual que en Punta Cana, el dólar se acepta en zonas muy turísticas como Playa del Carmen o Cancún, pero el cambio que te aplican suele ser peor que si pagas directamente en pesos. Si quieres estirar el presupuesto del viaje de fin de carrera, paga siempre en la moneda local cuando puedas elegir.
Para cambiar dinero, las opciones son varias: casas de cambio (muy comunes en la Quinta Avenida), bancos mexicanos, cajeros automáticos o el propio hotel. La opción con mejor tipo de cambio suele ser el banco o un cajero de una entidad conocida; el hotel es cómodo, pero rara vez te da el mejor precio.
En los tres destinos, pagar con tarjeta suele salir a cuenta: el cambio que aplican los datáfonos es el oficial del día, sin el margen extra que se llevan algunas casas de cambio. Aun así, conviene llevar algo de efectivo en moneda local, porque en el Caribe hay taxis, puestos callejeros o mercadillos que solo aceptan cash.
Un consejo que se repite en todas las guías de viaje serias: revisa antes de salir si tu banco cobra comisión por pagos o retiradas en el extranjero. Hay tarjetas pensadas para viajar sin ese recargo, y para un grupo grande esa diferencia se nota al final del viaje.
Con los cajeros, ten cuidado extra en zonas muy turísticas de Punta Cana y Riviera Maya: usa siempre los que están dentro de bancos o centros comerciales, nunca los que ves sueltos en la calle, para evitar clonaciones de tarjeta.
En Punta Cana y Riviera Maya el coste de vida es notablemente más bajo que en España fuera del hotel: una cena en un restaurante local puede rondar entre 5 y 15 euros, y las bebidas y souvenirs en mercadillos casi siempre admiten regateo. En Malta, al ser zona euro, los precios se parecen más a los de una ciudad española de tamaño medio, con la ventaja añadida de que no tienes que hacer ningún cálculo mental para saber cuánto te estás gastando.
En Punta Cana y Riviera Maya la propina no es obligatoria, pero sí está muy extendida: entre un 10 y un 15% en restaurantes suele ser lo habitual, y también se agradece a guías de excursiones o camareros del todo incluido. En Malta la cultura de propina es más parecida a la europea: no se espera un porcentaje fijo, aunque redondear la cuenta siempre se valora.
Con esto ya tienes claro qué llevar en la cartera para cada destino. Lo que hagas con esos pesos, dólares o euros una vez allí, esa parte del viaje ya depende solo de vosotros.

